Banco Popular: crónica de una muerte anunciada

Una concatenación de malas decisiones estratégicas y una nefasta gestión por parte de la Dirección del Banco Popular, con su presidente, Ángel Ron, a la cabeza han llevado a la entidad a la situación actual, con un ERE que amenaza a casi 3.000 de sus trabajadores y trabajadoras.

En el año 2004 el recién nombrado presidente de Banco Popular, Ángel Ron, junto con su equipo directivo, lanzaban el PLAN SUMA, que pretendía conseguir un beneficio de 1.000 millones de € en un plazo de 1.000 días (2004 -2006). De esta forma Banco Popular entraba, tarde y con prisas, en el boom inmobiliario español.

Gracias al esfuerzo y valía de los trabajadores peor pagados de todo el sector financiero nacional, el PLAN SUMA se cumplió, y la Dirección pudo cobrar bonus millonarios diseñados por ellos mismos.

La burbuja inmobiliaria explotó tan sólo un año después (2007) de finalizar el PLAN SUMA, y pronto se empezó a ver cómo, esta decisión estratégica de la Dirección, tras enterrar la histórica política de riesgos del Popular, desangraba a la empresa.

Sin aprender la lección, Ángel Ron vuelve a asumir riesgos innecesarios al decidir absorber Banco Pastor sin ayudas públicas, para evitar la injerencia externa en su gestión del Banco.

La Alta Dirección intenta justificar la estrategia seguida por la necesidad de ganar tamaño para evitar ser absorbidos por competidores, pero es evidente que otras entidades, que no cometieron los mismos errores, siguen sanas e independientes superándonos en tamaño, solvencia y rentabilidad.

Esta estrategia de la Dirección termina por comprometer de tal manera la viabilidad de la empresa, que tienen que realizar un adelgazamiento extremo: vender sucursales (Targobank), Servicios Centrales (IBM–INDRA), sociedades (Allianz Popular Pensiones y Gestión Aliseda…), los Medios de Pago, realizar millonarias ampliaciones de capital, las nuevas sedes corporativas,…

Todo esto no evita que Popular llegue a una situación crítica, con el hundimiento de la acción y continuos rumores, ahora sí, de ser absorbidos por otra entidad. Para intentar calmar a los mercados se despide al Consejero Delegado, se anuncia un ajuste de plantilla de 3.000 trabajadores, y se lanza un Plan Estratégico con el cierre de 300 sucursales adicionales y la digitalización de la Red comercial (Proyecto GOLD).

Nada sirve ya para enderezar la situación. Los mercados saben que el verdadero problema sigue sentado en el Beatriz y que el Consejo de Administración está tardando demasiado en poner solución. La acción sigue en caída libre. Hoy el valor de Banco Popular en Bolsa (4.300 mill €) es menor que la suma de las dos ampliaciones de capital realizadas recientemente (5.000 mill €).

La Alta Dirección está a tiempo de realizar un gesto de ética y responsabilidad profesional, dimitiendo y devolviendo los bonus y salarios millonarios que han cobrado durante todos estos años por hundir un empresa que era ejemplar. Así podrán mejorar la miserable oferta de E.R.E. que han realizado, hasta ahora, a los trabajadores.

Esta semana finaliza el plazo de negociación del ERE:

  • UGT ha proporcionado al Banco una propuesta, realista y realizable financieramente, para un ajuste NO traumático.
  • UGT en Banco Popular NO va a admitir propuestas que incluyan bajas forzosas, con las que la empresa pretende realizar una limpieza SELECTIVA de trabajadores.
  • UGT tampoco comparte propuestas que quitan el derecho de acogerse voluntariamente a un rango de edad (lo que perjudica a los más jóvenes), las que no incluyen el Pacto Individual en el cálculo de las indemnizaciones, o las que no contemplan Primas de Antigüedad para todos los colectivos de afectados.
  • UGT continúa con sus concentraciones diarias en las sedes más representativas. El pasado viernes, UGT se manifestó en la presentación de resultados de Banco Popular ante la prensa, los analistas y los accionistas.