Delegados de UNI se concentran frente a la sede de BBVA Continental, en Lima

Ayer, numerosos delegados y delegadas de UNI Global Union se concentraron a las puertas de la sede de BBVA Continental, en Lima (Perú), para exigir mejoras en las condiciones de laborales de los trabajadores.

Las concentraciones frente a la sede de BBVA Continental de Perú responden a diversas causas: 

  • El Banco ha obviado unilateralmente la jornada laboral de 36 horas semanales y ahora hacen trabajar a sus trabajadores más allá de 12 horas diarias.  Hay días (llamados de calidad) donde se los obliga a entrar una hora antes de su horario establecido,  bajo amenaza de despido. Igualmente han ignorrado una serie de derechos conseguidos por los trabajadores y consagrados en convenios colectivos como: incremento de quinquenio, asignación escolar, seguro médico familiar, uniformes, etc.
  • Existe una política antisindical de no permitir que los trabajadores se afilien al Sindicato, intrigando y urdiendo la siguiente sutil amenaza: “si te afilias al sindicato, ya no vas hacer carrera, vas a quedar marcado, no tendrás movilidad geográfica…”. Igualmente, a los que ya están afiliados los extorsionan exigiendo que renuncien al sindicato si quieren un ascenso o desean alcanzar un incremento o bono. Existen pruebas indubitables sobre esta práctica.
  • El punto anterior, también ocasiona una discriminación de los afiliados al sindicato de aquellos que no lo son, pues son tratados de manera diferente. Los dirigentes no reciben bonos, incrementos ni mejoras en sus condiciones laborales. Cuando terminan su periodo como dirigentes con licencia, ya no vuelve a su puesto original, son degradados y lo ubican en un puesto de “training”, que es un eufemismo de  “excedente”.
  • Existe discriminación por edad, resultando problemático para un trabajador llegar a los 40 años ya que la empresa los pone en primera fila para ofrecerles incentivos y lograr su desvinculación. Si el trabajador se niega aceptar esta propuesta, independiente del cargo que ocupe, lo envían a la Red de Oficinas como Asesor de Servicios (Cajero), en clara degradación del trabajador y contrario a la Ley. Este tipo de acciones ha recibido una sanción por parte de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL) y también del Poder Judicial. El Banco, lejos rectificar sus malas acciones las sigue cometiendo; para ellos el fin justifica los medios.      
  • En la negociación colectiva, el BBVA Continental, viene precedido de una conducta de mala fe, como lo demuestran los Laudos Arbitrales del 2012 y 2013 respectivamente. El 2015, utilizaron el lado oscuro del derecho para sacar un arbitraje viciado y ante esta maniobra el sindicato solicitó ante las autoridades la impugnación del laudo por las manifiestas evidencias de un arbitraje lleno de anormalidades. La autoridad judicial, admitió la demanda por existir suficientes evidencias de nulidad. Esto muestra la verdadera catadura moral de esta transnacional que dice una cosa en su “Código de Conducta” y hace lo contrario en la práctica.
  • El 2013, se denunció la implantación del Proyecto Níquel por parte del Banco, que tenía como propósito reducir los costos de los servicios centrales. BBVA Continental materializó este propósito con el despido de muchos trabajadores. Con la implementación de la Banca Digital y el correspondiente autoservicio, los jerarcas del BBVA han divido a sus trabajadores: Analógicos y Digitales. Obviamente en el nuevo negocio los analógicos no tienen cabida y son despedidos recurriendo para ello a acciones vedadas y prohibidas como: fabricar o inventar faltas, recurrir a alguna acción incurrida por el trabajador en el pasado y traerlos al presente como medio probatorio (incurriendo contra el principio de inmediatez).
  • Despido de trabajadores por no llegar a umbrales de mediciones de productividad que nadie sabe ni conoce y mucho menos tienen una base científica. Los trabajadores en el cumplimiento de las metas inalcanzables y la exigencia coercitiva, llegan a trabajar más de 12 horas diarias sin reconocimiento y padecen estrés laboral. Esto ocasiona en el trabajador problemas de salud mental y depresión; ansiedad generalizada y enfermedades cardiovasculares. Igualmente les obligan a vender productos de otras empresas (por ejemplo seguros), no recibiendo ningún incentivo por ello.