Pretty Go (Man) en CaixaBank, o el arte de fusionar y desmembrar empresas

La presentación  de los resultados trimestrales con 4.786 MM € de beneficios en CaixaBank nos ha llevado a recordar la famosa película de Roberts y Gere, donde Edward Lewis, el protagonista, es un financiero que se dedica a la compra de empresas para luego reestructurarlas y venderlas, con fuertes coste para las plantillas de dichas empresas, y pingües beneficios para accionistas y directivos.

Y eso lo hace con cualquier tipo de empresa, sea cual sea su sector y su negocio, no necesita saber del mismo, no lo necesita, para él el negocio es otro. Destruye puestos de trabajo para darle valor en el corto plazo al accionariado y, por supuesto, para cobrar el suculento bonus que tenía acordado, además del sueldo.

Y eso es lo que ocurre actualmente y desde hace unos años en CaixaBank. La empresa se dedica a fusionar por absorción otros bancos, luego se hace una restructuración para rebajar el número de plantilla (y las condiciones de la que sigue trabajando), manteniendo cifras de clientes e ingresos, a costa de la plantilla que se ve sometida a fuertes presiones para vender cualquier producto, y ya tenemos el negocio redondo.

¿Hay que saber del negocio bancario para eso?

No. Sólo hay que ser un experto en adquisiciones y fusiones, y concretar un plan financiero de sinergias de ingresos y costes.

En CaixaBank ya tenemos ese experto dirigiendo el banco desde hace unos años, anteriormente director del área financiera.

¿Su meritocracia?

ERE en 2015, 2019 y 2021, con un total de 11.000 puestos de trabajo aproximadamente, sinergias.

¿Y cuál es el futuro de CaixaBank? ¿Seguir con esa política de recorte de plantillas y condiciones?

Seguro que es su idea. El objetivo a medio y largo no puede ser otro, con esa lógica, que ir a alguna otra fusión europea cuando se den las condiciones, como absorbente si es con BPI, pero … si es con un gigante europeo será como absorbidos.

Asegurándose un buen cargo en ese nuevo gigante, como ha hecho el actual presidente en CaixaBank, y dejando a merced de la nueva propiedad al resto de personas que formamos CaixaBank

– Clientes desatendidos y sin acceso a crédito y cobertura financiera

– Desaparición de la participación del estado y de una empresa sistémica para el país y que siempre ha sido garantía económica y social

– Empleados desempleados y condiciones laborales low-cost

¿Y qué decir de la reestructuración que tenemos sobre la mesa?

Que no es un planteamiento laboral, ni un planteamiento en pro del negocio y de la transformación de la empresa para garantizar su solvencia.

Todos estos años los sindicatos hemos abordado acuerdos difíciles apostando por la supervivencia de esta empresa, su necesidad de transformación y de crecimiento del negocio, como garantía de empleo, de crédito y de inclusión financiera y social. Atendiendo a planes estratégicos ambiciosos.

Hemos atendido las necesidades de transformación y competitividad: la digitalización (In Touch), la especialización (Stores, BB, BP…) y el mundo rural evitando la figura del agente financiero externo con oficinas adelgazadas de plantilla y un CaixaBus pendiente de negociación.

Los resultados que arroja el negocio avalan que estos esfuerzos que hemos hecho conjuntamente y con buenos acuerdos han funcionado.

Pero lo que ahora se nos pone encima de la mesa no hay por dónde cogerlo: se desmontan acuerdos estratégicos recién firmados para sufragar los costes de un ERE infame porque rechaza dar salida natural a las generaciones más cansadas, con mejores carreras de cotización y mejor pagadas, porque son más caras. Echando a la gente joven se ahorra en indemnizaciones y en cotizaciones y prestaciones porque en este caso las sufraga el Estado.

Esta vez apuestan por un ERE barato y están dispuestos a perder mano de obra porque el NEGOCIO NO ES LO QUE IMPORTA, LAS PERSONAS TAMPOCO, da igual lo que vendamos, las presiones para lograr los resultados, que nos hayamos mantenido al pie del cañón durante la pandemia para garantizar la solvencia de CaixaBank, que hayamos fidelizado a la clientela a pesar de todo porque les hemos asesorado y acompañado en la peor crisis de los últimos años. Pero SER UN BANCO NO IMPORTA porque hay otra forma de hacer caja: despedir y fusionar.

La representación sindical le requerimos al Consejo de Administración y al Comité de Dirección:

– Que cambie su política en favor de construir y mantener CaixaBank como un valor no solo para accionistas, también para los otros grupos de interés, la plantilla, la clientela y la sociedad en general.

– Que la reducción de plantilla sea voluntaria en buenas condiciones, sin medidas traumáticas.

– Que hagan planteamientos razonables y sostenibles y no intenten recortar, de nuevo e innecesariamente, las condiciones salariales y laborales de una plantilla, recortes que no se merece por su grado de implicación y su productividad.

La actuación de CaixaBank tiene que ir alineada con los valores de su primer accionista, la Fundación, de lo contrario no tienen sentido ni el uno ni la otra.
Hagan por merecerse a su plantilla y a su clientela

#TodosSomosCaixaBank